lunes, 26 de abril de 2010

Me da miedo dormir sin mi mama

Que tal doctor, quería comentarle algo que sucede con mi hija, porque me preocupa que a su edad no pueda dormir sola en su habitación. Es algo que lo hablamos siempre ella me habla de una pesadilla, pero no se de que me habla. Hoy por suerte viene una amiguita de ella. Juli se llama. Nunca me imaginé que los padres de juli la iban a dejar venir a la noche sabiendo lo estrictos que son me han sorprendido. Hoy viene Juli a mi casa, mi mama me dejó que venga. Ella es mi amiga de banco. Hacia un montón que le había dicho que venga jugar a mi casa. Ella siempre quiso. Sus papas son los que no quieren, pero se ve que al final cedieron. Apenas le dije a mi mama, ella se puso re contenta, me dijo que la única condición era que al otro día limpie y ordene todo. Tuve que aceptar medio quebrando el labio, pero me pareció justo, porque últimamente mi pieza estaba tan sucia que casi ni se podía estar. Con mi mama teníamos una relación muy unida. A veces dormíamos juntas, algunas noches todavía la sueño. No puedo dejar de pensar en ella. Pobre juli, pensar que no pudo disfrutar de su abuela. Algunas noches no me puedo dormir. Hay noches que no puedo dormir sola en mi pieza, me da miedo, no se que es, pero me pongo a llorar, así de la nada. Y salgo corriendo hasta la pieza de mi mama. Ella me abraza y me pregúnta si es esa pesadilla. Yo le digo si. Ella me abraza más fuerte. Se repite cada tanto. Pero me la acuerdo posta, es siempre la misma imagen, veo a la misma mujer con una cabeza de un caballo recostada en una cama y en la punta veo a una niña pequeñita que la mira sin poder hacer nada. Y es siempre así. Hasta que la mujer con cara de caballo se sacude Y ahí me despierto. Hoy me levanté de buen humor. Que vénga juli a mi casa me pone felíz, es más, estoy tan ansiosa de pensarlo, que ya me imagino como van a ser las cosas, seguro que apenas toque el tímbre, tipo 8 seguro suena el tímbre; éllos son re puntuales, pero en realidad élla es puntual porque sus padres son puntuales. Si fuera por juli no sé si seria puntual, en clase es medio despistada, siempre que la maestra le hace alguna pregunta ella siempre esta mirando para cualquier lado. Nunca sigue las clases, a la maestra tampoco. Una vez estábamos en una clase re aburrida de química, entonces le dije que se haga la descompuesta así íbamos al baño a fumar unos cigarrillos que le había robado a mi mama. La excusa para salir de clase era que ella se haga la dolorida, así la profe nos dejaba ir a la guardia a que la vea la doctora. Ella me miró con cara de nada, se levanto, se acerco a la maestra haciéndose la dolorida, y yo sorprendida detrás, salimos del curso a las corridas, yo me reía y la miraba a ella que también se reía. Corrimos por los pasillos solitarios mirando los cuadros de esa gente muerta. Y ahí deje de reírme, pero seguí corriendo. Sonó el timbre. Era Juli. Detrás estaba su papá, que le apoyaba la mano en su hombro y le decía a mi mama cosas en el oído mientras pasaba a mi casa. Con juli nos mirábamos y nos reíamos. Nuestros padres se quedaron hablando y tomando café en la cocina. La puerta se cerró. Mi mama se alejo por el pasillo a la cocina mientras nos invitaba con su voz a ir a la pieza. Entramos, cerramos la puerta y nos pusimos los piyamas. Apagamos las luces, prendimos unas velas y empezamos a contarnos cosas mientras nos reíamos. Le dije que le iba a contar un secreto pero con la condición de que nadie se tenia que enterar. Ella me lo juro. Entonces le conté que mi abuela había muerto en la cama en donde yo duermo. Abrió los ojos sorprendida, casi asustada, yo se lo sostuve un ratito para hacerla asustar más, hasta que la empuje diciéndole que era una broma. Río con nérvios y seguimos jugando hasta que se hicieron las doce. Toc Toc ¡¡ Sonó la puerta, era el papa de juli. Ella se subió al auto, yo la salude mientras se alejaba. Se cerró la puerta, mi mama me dio un beso y luego otro, mientras me besaba me empezó a dar sueñito. Abrió la puerta de mi pieza y me acostó en la cama. Cuando apago la luz, quedo todo oscuro, salvo una línea de luz lunar que provenía de la calle y se metia por la rendija de la persiana apuntantando justo en el borde de la cama donde yacia una figura humana enroscada sobre su propio cuerpo, que a esa altura yo ya no sabia si era un sueño o que, pero si que se parecia muchisimo a mi mamá. Marta

domingo, 11 de abril de 2010

Mi familia me duele

Cuando dejé a mi ex novia sabía que iba a extrañar muchas cosas, pero nunca imagine que de todas las cosas que nos conformaban como pareja, lo que más iba a extrañar iba a ser su familia. Es rarísimo Doc, pero me pasa que extraño todo de su familia, son tantas cosas que no sabría por donde empezar, quizás tendría que enumerarlas ¿no? Ya sé, voy a hacer un catálogo. A ver, ¿Que extraño? Hm… gestos, sonrisas, miradas, lugares, personas, mirar la telenovela con la niní, los olores, los colores de las flores, hablar de Películas con el Jéro y hasta las plantas del Jardín. No se da una idea como extraño los abrazos de mi suegra, le juro que eran tan calidos y tan sinceros que me llenaban el corazón de alegría. Ella fumaba mucho y yo siempre le escondía los cigarrillos detrás del tele, al final se ponía tan cabrona que le decía a donde estaban. Otra cosa que le daba vida a ese hogar era la gente que circulaba por la casa. Era la casa del pueblo¡¡¡ Male y Juli, eran dos hermanitos hijos de patricia, la vecina del 2º . Eran re quilomberos, tenían la costumbre de entrar sin tocar la puerta. Como era una casa de pasillo, éramos pocos y nos conocíamos mucho. Éramos dije. Fíjese como me sentía parte de esa familia. De esos ritos. La cosa es que a la hora de la siesta, cuando nos quedábamos solos con Victoria en su pieza, estos dos mocositos abrían la puerta y con paso de gacela se metían en la cocina y tiraban ollas o cubiertos al piso, onda para que saltemos del susto y salgamos de la habitación y nos pongamos a jugar con ellos, eran tan graciosos. Sentirme parte de esa familia me permitió proyectarme, me dio alas, me dio amor. Haber sido aceptado y haber ganado un lugar en esa familia. Me dio todo eso. Haber sido uno más de ellos me permitió conocerme. Comer al mediodía y saber que una de esas sillas era para mí. Saber que en año nuevo o en navidad mi presencia era deseada. Recibir retos y consejos de mi suegro sobre mi futuro era grandioso. Saberme contenido. Saberme amado. Eso también lo extraño. Con mi familia no me pasaba eso, porque mi familia hasta el día de hoy me duele. Nunca sentí que era parte de algo, porque éramos fragmentos de algo. Nunca hubo compañía, éramos solistas. Yo comía solo. Llegaba a mi casa y comía solo. Nadie me preguntaba como me había ido en la facultad. Como me sentía. Donde estaba la preocupación por el otro. ¿Había otro? Siempre éramos otros, había un “ellos” pero no había un “nosotros”. Mi familia siempre fue una gran confusión. Mi paradigma de familia lo encontré en ese espejo. Esa familia fué mi espejo. Yo me espejaba y me veía reflejado en una familia. Lo que proyectaba mi imagen en ese espejo me gustaba. No solo a mi me gustaba lo que veía. A los demás también. Mi reflejo gustaba. Era atractivo. Pero no pude sostener esa imagen. Era demasiado pesada. Termino cayéndose. Se venció porque el tiempo mismo te pone esa diyuntiva ante tu cara. Y para todo llega un momento. Aparte las relaciones cambian y las proyecciones van mostrando su cara más oscura. Se desfiguran. Desaparecen. Cada tanto me encuentro extrañando ese paradigma de familia. Y eso que lo intento, pero que difícil resulta volver a espejarme de nuevo. Hoy en día soy solo una proyección de lo que fui, casi como un espectro. Cada tanto nos cruzamos y somos solo apellidos y recuerdos. Es rarísimo como de un día para el otro pasamos a ser fantasmas de lo que fuimos. Gabriel